Unos días en Burdeos: patrimonio de la Unesco

18 abril, 2012. Lo escribió Ana. Archivado en: Destinos
Puerta de Burdeos

Port de Cailhau

El mes pasado fuimos unos días de vacaciones a Burdeos. Elegimos Burdeos porque allí viven nuestros amigos Hannah y Paco. Se casaron en verano de 2010 y fuimos los únicos del grupo que no asistimos a la boda. Como agente de viajes me resulta imposible cogerme días de vacaciones en temporada alta. Así que les debíamos una visita que, por otro lado, siempre quisimos hacer.

Tuvimos la suerte de llegar a Burdeos un domingo: mientras otras ciudades ven cómo se paraliza toda actividad, Burdeos se llena de vida. Es el día ideal para pasear junto al río y disfrutar de la gran cantidad de puestos de comida ambulantes que proliferan por el largo paseo fluvial. Se pueden encontrar desde brochetas de pescado, arroz con pollo hecho por unos jamaicanos, puestos de embutidos o una enchilada mejicana, por no hablar del tirón que tienen los puestos de ostras.

El paseo es muy agradable y se pueden contemplar edificios significativos de la ciudad como el edificio de la Bolsa, una de las puertas de entrada a la ciudad (Port de Cailhau) y los antiguos hangares junto al río ahora reconvertidos en centros culturales, de ocio y restauración.

Nuestro recorrido empezó a pie, pero pronto nos dimos cuenta de que era una ciudad idónea para recorrerla en bici. Hay decenas de puntos donde poder alquilar bicis municipales. El pago se hace con tarjeta ,se retiene un depósito de 200 euros que no se hace efectivo (similar a los rent a car), la primera media hora es gratis y después se paga 2 euros la hora.

Gran Teatro

Desde el río caminamos hasta el Monumento de los Girondinos donde alquilamos las bicis. La primera parada fue la plaza donde está el Gran Teatro, plaza emblemática de la ciudad donde poder comer sentado en las escaleras emulando a los trabajadores locales. Continuamos por la parte de vieja de la ciudad y llegamos a la Catedral de St André donde hicimos la segunda parada y también contemplamos el Palacio de Rohan donde actualmente está el Ayuntamiento.

Anaviajando en bici por Burdeos

Una de las cosas que más me gustó fue el gran jardín público que hay en mitad de la ciudad. Al llegar en domingo vimos a cantidad de bordeleses disfrutando de un día en familia. Dentro se puede visitar el Museo de Historia Natural y el jardin botánico.

Después de tanto pedaleo tuvimos que parar en la plaza del Parlamento (antigua plaza del Mercado Real) a tomarnos un café. Nos fue difícil elegir el sitio ya que había gran cantidad de cafeterías. Entramos en uno que se llamaba Karl y me tomé un capuchino muy bueno pero que quedó superado por el increíble chocolate vienés que se pidió Hannah.

A Hannah y Paco les tenemos mucho cariño porque nuestras historias empezaron casi a la vez y aunque no hayamos pasado mucho tiempo con ellos debido a la distancia han sido siempre especiales para nosotros.

Otro día os hablaré de otros lugares que he visitado cerca de Burdeos, como el pueblo vinícola, también patrimonio de la Unesco, Saint-Émilion.

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